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Publicación aparecida en la revista ESCUELA
DE IMAGINERIA nº 20 Año VI patrocinada
por CajaSur sobre el trabajo de restauración
del Santo Cristo de la PAX de Osuna(Sevilla) llevado
a cabo con la ayuda de tecnicas realidas en las instalaciones
de CERCO en Sevilla, la publicación completa
es la siguiente:
El mayor interés por traer a estas páginas
una síntesis del proceso de restauración
del Cristo de la Pax se centra en mostrar las primeras
experiencias de endoscopia virtual realizadas en una
imagen de estas características. Tanto este
hecho como la correspondiente utilización del
Tac viene a ilustrar las grandes ventajas con que
contamos actualmente de cara a la diagnosis de daños
en la imagen sin necesidad de acometer operaciones
previas a ella.
Observación visual
Solicitados por la Hermandad, nos acercamos para llevar
a cabo el reconocimiento visual de la imagen. Para
ello fue necesario descolgarla del camarín
y trasladarla a las dependencias de la sacristía,
donde se procedió a un examen visual externo
de la imagen.
Se nos había prevenido de que se trataba de
una imagen de "papelón", según
observaciones superficiales llevadas a cabo por otras
personas. Nosotros pudimos concluir, en cambio, que
tal suposición era errónea ya que la
imagen se encuentra casi en su totalidad tallada en
madera. El origen de la errónea suposición
se encontraba en la espalda del Crucificado, que resultaba
tener una pared endeble, de manera que la perforación
que se practicó para introducir un vástago
resultó hacerse en vacío. Este extremo
lo dimos como cierto, al ser verificado, pero pudimos
determinar que la imagen en sus zonas principales
se hallaba confeccionada en madera tallada.
Llamaba la atención el desajuste de los ensambles
de los brazos, lo cual era lógico teniendo
en cuenta que el falso agarre posterior de la escultura
hacía que todo el peso de la misma fuera soportado
por los clavos de las manos. Esta circunstancia, acompañada
de los movimientos propios sufridos en las procesiones,
provocaba unas tensiones excesivas en los ensamblajes
de las axilas, para las que no se encontraban preparados.
Era evidente la necesidad de establecer un sistema
de sustentación definitivo, anclado en la parte
posterior del sudario, que asegurara la estabilidad
del Cristo y evitase sufrimientos innecesarios a otras
partes de la escultura.
Dado que esta intervención se considerabla
imprescindible para asegurar la pervivencia de la
imagen, se sugirió el aprovechar ya la intervención
para corregir otros defectos e imperfecciones de menos
importancia, pero que afectaban a la presencia externa
del Crucificado: espinas de la corona caídas,
repintes en varias zonas, simulación imperfecta
de las manchas de sangre, etc.
Por todo ello se decidió el intervenir en la
imagen de manera general, previa realización
de estudios más profundos que determinaran
las actuaciones a seguir.
Estudio a través de
la Tomografía Axial Computerizada
Dados los excelentes resultados en otras intervenciones,
estimamos oportuno introducir la imagen en el TAC,
de manera que consiguiéramos un conocimiento
interno profundo de la omagen antes de intervenir
en ella. Para ello se trasladó el Crucificado
desde los estudios de la Academia Española
de Imaginería hasta el Hospital Victoria Eugenia,
de la Cruz Roja, en concreto a las instalaciones de
CERCO, donde se realizó el estudio de TAC previsto.
Como puede observarse en las fotografías, la
imagen fue tumbada en la camilla, introduciéndose
por los pies en el TAC. Se procedió al estudio
completo de piernas y torso, hasta que el hecho de
llevar los brazos extendidos impidió el introducir
la imagen en su parte posterior.
Como nos interesaba especialmente el estudio de la
cabeza y de los ensamblajes de los brazos, se procedió
a introducir de nuevo la imagen, pero esta vez en
un ángulo preciso que permitió el examen
interno de brazos y cabeza, incluida la zona de unión
de hombros y axilas.
Durante todos estos procesos estuvimos junto a la
pantalla siguiendo con atención las diferentes
imágenes que aparecían en el monitor.
Pudimos así tener una primera impresión
de la constitución de la escultura, observándise
el gran hueco interior, de forma cúbica, que
constituía todo el interior de torso y abdomen.
No obstante esperamos a emitir cualquier conclusión
hasta una vez confeccionadas las placas radiográficas.
Endoscopia virtual
Conocida la existencia y dimensiones del hueco interior
pedimos la realización de una endoscopia virtual,
técnica en la que nos suponemos pioneros en
cuanto al uso para esculturas. No estamos hablando
de la endoscopia ordinaria, que requiere la introducción
física de una microcámara en la imagen.
La endoscopia virtual es, en cambio, un viaje al interior
de la imagen, reconstruido mediante ordenador en tres
dimensiones, de manera que sin necesidad de introducir
ningún objeto puede observarse la constitución
interna y su relieve. También en las fotografías
que adjuntamos puede seguirse este proceso (el más
avanzado) en cuanto al estudio interno de una escultura.
Nuestra presencia permitía además el
que se fuera solicitando a los técnicos el
recorrido deseado por el interior de la imagen.
Conclusiones tras el estudio del TAC
Una vez obtenidas las placas y, tras su estudio detenido,
pudimos afirmar una serie de conclusiones muy importantes
para el conocimiento y datación de la imagen.
Quizá la más llamativa sea el destacar
cómo toda la imagen procede de un único
tronco tallado, de pies a cabeza. Efectivamente, el
estudio de los anillos lígneos permite asegurar
que las piernas del Crucificado no son maderas diferentes
ensambladas, sino que fueron labradas en el mismo
tronco que constituye toda la imagen. De hecho los
anillos de las piernas se van acercando a medida que
ascendemos hacia el abdomen, donde ya los anillos
aparecen de manera contínua. No existe, pues,
ningún tipo de ensamblaje en las piernas del
Crucificado, ni de éstas con el torso.
El tronco principal y casi único continúa
apareciendo en todo lo que corresponde al cuerpo de
la imagen, pero con dos salvedades: la primera es
la espalda que, como dijimos, está constituida
únicamente por una delgada "tapa"
que cierra el hueco interior de la imagen; la otra
parte que no corresponde al tronco original es la
pieza frontal del torso, en la que se talla el abdomen
y pechos; es ésta una pieza superpuesta.
Pero, a medida que ascendemos hacia la cabeza, se
recupera la unidad del tronco de madera, desapareciendo
la pieza delantera y la tapa posterior, con lo que
volvemos a encontrarnos con el tronco original, esta
vez ya macizo, a la altura del cuello y cabeza. Puede
concluirse sin lugar a error que toda la imagen (salvo,
naturalmente, los brazos) está constituida
por un único tronco de madera.
En las placas de TAC eran apreciables perfectamente
los "postizos" que iban adheridos a la talla
principal. Estos postizos se localizan en la cabeza
y en el sudario; este último no es más
que un conjunto de telas encoladas y estucadas, al
que se ha dado una morfología caprichosa. En
la cabeza la situación es más compleja,
ya que toda la cabellera y corona de espinas están
constituidas por una amalgama de estopa, colas y estucos.
Todo este conjunto de postizos va adherido al núcleo
interno de la cabeza, que constituiría el volumen
craneal.
También se ha podido estudiar el ensamblaje
de brazos y torso de la imagen. Para ello no se han
utilizado espigas cilíndricas, sino que se
encuentra constituido por una pieza cuadrangular que
arranca del brazo y encaja en el cuerpo de la imagen.
Puede verse que los ajustes no son perfectos, quedando
espacios entre las superficies a ensamblar; no obstante,
el aspecto general es de sobrada consistencia y no
hacer temer en absoluto por la fortaleza de las ensambladuras.
Como excepción a lo dicho anteriormente, cabría
destacar la existencia de una pequeña pieza
de madera a la altura del coxis, unida al tronco principal
mediante un clavo. Todo esto no es apreciable exteriormente,
ya que el sudario envuelve toda la zona.
Una circunstancia extraña y digna de mención
es cómo se usó para la confección
de la imagen una madera atada ya por xilófagos.
Este hecho no ofrece dudas por cómo se ha llevado
a cabo el estudio de la imagen. En un principio contamos
con las imágenes del TAC, que detectaron la
existencia de galerías en algunas zonas del
cuerpo, en concreto en el interior y en los costados
del Crucificado. Por las placas, como se ha dicho,
son observables los recorridos de las galerías
(correspondientes además a un insecto de considerable
tamaño) y la existencia de almacenamientos
de detritus en más de un punto. La posterior
apertura de la imagen confirmará estos datos,
pero además nos hará ver que la zona
interna fue labrada con posterioridad al ataque de
los insectos, es decir, que se usó una madera
que previamente había sido atacada. De todo
ello se conservan testimonio fotográficos.
Por último cabe destacar la existencia de una
traviesa de madera, a mitad del torso, en la que se
engarza el anillo de hierro del que pende ordinariamente
la imagen cuando se encuentra en la crus de camarín.
Tanto el anillo metálico como la traviesa de
madera son originales cuando se labró la imagen.
Daños de ensamblajes
de los brazos
Los daños más llamativos, sobre todo
externamente, eran los que afectaban a las zonas de
ensamblaje de los brazos, destacando varias grietas
que, como pudo contrastarse posteriormente, tenían
una notable profundidad. Tras diferentes catas se
pudo comprobar que estos daños han debido ir
apareciendo en la imagen con cierta frecuencia, por
lo que han intentado subsanarse en más de una
ocasión. El resultado ha sido ir recubriendo
la zona afectada con todo tipo de repintes y pastas,
hasta confeccionar una costra de gran grosor que ha
sido necesario retirar. En las operaciones de limpieza
se han detectado diferentes materiales, incluido el
poliéster, con los que se ha ido paliendo provisionalmente
las grietas y aperturas. A pesar de todo lo dicho,
como ya referimos con anterioridad, el estado general
de estos ensamblajes es de suficiente estabilidad
y pervivencia como para que no haya que temer por
ellos.
Catas de limpieza
Era evidente que la capa polícroma con que
nos encontramos era de muy reciente aplicación,
pero quedaba por determinar si pervivía algún
resto de policromía original y en qué
porcentaje. Para ello procedimos a realizar algunas
catas de limpieza que no dieran el resultado que hubiéramos
deseado, pués no llegó a encontrarse
ningún resto de policromía original;
si aparecieron policromías anteriores, pero
en un estado de conservación pésimo.
En algunos lugares incluso se contrastó cómo
en la última intervención restauradora
se eliminarón también los restos del
antiguo estuco, con lo que tanto la policromía
como las preparaciones subyacentes pueden considerarse
como contemporáneas.
Nuevo sistema de sustentación
Una vez desarrolladas todas estas operaciones, determinamos
abrir la imagen por la parte posterior con el fin
de establecer un sistema de sujeción consolidado
en el interior del Crucificado que permitiera el que
éste fuera suspendido en la cruz y procesionando
sin causar daños a los brazos y otras partes.
Como conocíamos la estructura interna de la
imagen, practicamos la apertura allí donde
iba a ser manos dañina: en la parte posterior
del sudario, y sin afectar a los costados de la imagen,
que son piezas originales. Una vez abierta la ventana
se procedió a confeccionar un nódulo
de madera maciza, perfectamente adherido a las paredes
interiores del hueco. Dicho nódulo llevaba
ya encastrada una tuerca, cuya rosca interior es de
doce milímetros de diámetro, permitiendo
así la introducción de un espárrago
metálico roscado que será, a partir
de ahora, el responsable de la sustentación
de la imagen.
Aprovechando ya la intervención, decidimos
preinstalar un sistema de sustentación doble,
consistente en la instalación de dos huecos
rescados separados entre sí por seis centrímetros,
practicados en un desarrollo longitudinal respecto
del eje vertical del Crucificado. Se evitaría
así el posible giro que puede sufrir la imagen
si ésta se sustenta por un único espárrago
central. La preinstalación está ya realizada
y en la actualidad se encuentra bajo la superficie
del sudario, hubiéndose dejado practicable
un solo orificio, por motivos estéticos y por
considerar innecesario, hoy por hoy, el refuerzo de
un segundo espárrago.
Suspensión de la imagen
para su acabado final
Para proceder al acabado de la imagen en
cuanto a terminaciones polícromas y pátinas,
se decidió la suspensión de la misma
en el aire mediante tensores engarzados en los orificios
de la imagen. Fue posible así el acceso directo
e inmediato a todas las partes del Crucificado, teniéndose
una continua visión directa de todas las zonas,
posibilitando la perfecta unidad cromática
de la imagen.
Se eligieron las técnicas ordinarias, haciéndose
uso de los materiales más contrastados en la
actualidad y siendo seguidos todos estos procesos
continuamente por los miembros de la Junta de Gobierno,
para que la imagen quedara a su entera satisfacción.
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