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Intervención en la Imagen del Santo Cristo de la Pax de Osuna (Sevilla): Estudio realizado en TAC Helicoidal
  D. Juan Carlos Jurado Caroso
   
 

Publicación aparecida en la revista ESCUELA DE IMAGINERIA nº 20 Año VI patrocinada por CajaSur sobre el trabajo de restauración del Santo Cristo de la PAX de Osuna(Sevilla) llevado a cabo con la ayuda de tecnicas realidas en las instalaciones de CERCO en Sevilla, la publicación completa es la siguiente:

El mayor interés por traer a estas páginas una síntesis del proceso de restauración del Cristo de la Pax se centra en mostrar las primeras experiencias de endoscopia virtual realizadas en una imagen de estas características. Tanto este hecho como la correspondiente utilización del Tac viene a ilustrar las grandes ventajas con que contamos actualmente de cara a la diagnosis de daños en la imagen sin necesidad de acometer operaciones previas a ella.

Observación visual
Solicitados por la Hermandad, nos acercamos para llevar a cabo el reconocimiento visual de la imagen. Para ello fue necesario descolgarla del camarín y trasladarla a las dependencias de la sacristía, donde se procedió a un examen visual externo de la imagen.

Se nos había prevenido de que se trataba de una imagen de "papelón", según observaciones superficiales llevadas a cabo por otras personas. Nosotros pudimos concluir, en cambio, que tal suposición era errónea ya que la imagen se encuentra casi en su totalidad tallada en madera. El origen de la errónea suposición se encontraba en la espalda del Crucificado, que resultaba tener una pared endeble, de manera que la perforación que se practicó para introducir un vástago resultó hacerse en vacío. Este extremo lo dimos como cierto, al ser verificado, pero pudimos determinar que la imagen en sus zonas principales se hallaba confeccionada en madera tallada.

Llamaba la atención el desajuste de los ensambles de los brazos, lo cual era lógico teniendo en cuenta que el falso agarre posterior de la escultura hacía que todo el peso de la misma fuera soportado por los clavos de las manos. Esta circunstancia, acompañada de los movimientos propios sufridos en las procesiones, provocaba unas tensiones excesivas en los ensamblajes de las axilas, para las que no se encontraban preparados. Era evidente la necesidad de establecer un sistema de sustentación definitivo, anclado en la parte posterior del sudario, que asegurara la estabilidad del Cristo y evitase sufrimientos innecesarios a otras partes de la escultura.

Dado que esta intervención se considerabla imprescindible para asegurar la pervivencia de la imagen, se sugirió el aprovechar ya la intervención para corregir otros defectos e imperfecciones de menos importancia, pero que afectaban a la presencia externa del Crucificado: espinas de la corona caídas, repintes en varias zonas, simulación imperfecta de las manchas de sangre, etc.

Por todo ello se decidió el intervenir en la imagen de manera general, previa realización de estudios más profundos que determinaran las actuaciones a seguir.


Estudio a través de la Tomografía Axial Computerizada
Dados los excelentes resultados en otras intervenciones, estimamos oportuno introducir la imagen en el TAC, de manera que consiguiéramos un conocimiento interno profundo de la omagen antes de intervenir en ella. Para ello se trasladó el Crucificado desde los estudios de la Academia Española de Imaginería hasta el Hospital Victoria Eugenia, de la Cruz Roja, en concreto a las instalaciones de CERCO, donde se realizó el estudio de TAC previsto. Como puede observarse en las fotografías, la imagen fue tumbada en la camilla, introduciéndose por los pies en el TAC. Se procedió al estudio completo de piernas y torso, hasta que el hecho de llevar los brazos extendidos impidió el introducir la imagen en su parte posterior.

Como nos interesaba especialmente el estudio de la cabeza y de los ensamblajes de los brazos, se procedió a introducir de nuevo la imagen, pero esta vez en un ángulo preciso que permitió el examen interno de brazos y cabeza, incluida la zona de unión de hombros y axilas.

Durante todos estos procesos estuvimos junto a la pantalla siguiendo con atención las diferentes imágenes que aparecían en el monitor. Pudimos así tener una primera impresión de la constitución de la escultura, observándise el gran hueco interior, de forma cúbica, que constituía todo el interior de torso y abdomen. No obstante esperamos a emitir cualquier conclusión hasta una vez confeccionadas las placas radiográficas.


Endoscopia virtual
Conocida la existencia y dimensiones del hueco interior pedimos la realización de una endoscopia virtual, técnica en la que nos suponemos pioneros en cuanto al uso para esculturas. No estamos hablando de la endoscopia ordinaria, que requiere la introducción física de una microcámara en la imagen. La endoscopia virtual es, en cambio, un viaje al interior de la imagen, reconstruido mediante ordenador en tres dimensiones, de manera que sin necesidad de introducir ningún objeto puede observarse la constitución interna y su relieve. También en las fotografías que adjuntamos puede seguirse este proceso (el más avanzado) en cuanto al estudio interno de una escultura. Nuestra presencia permitía además el que se fuera solicitando a los técnicos el recorrido deseado por el interior de la imagen.


Conclusiones tras el estudio del TAC

Una vez obtenidas las placas y, tras su estudio detenido, pudimos afirmar una serie de conclusiones muy importantes para el conocimiento y datación de la imagen.

Quizá la más llamativa sea el destacar cómo toda la imagen procede de un único tronco tallado, de pies a cabeza. Efectivamente, el estudio de los anillos lígneos permite asegurar que las piernas del Crucificado no son maderas diferentes ensambladas, sino que fueron labradas en el mismo tronco que constituye toda la imagen. De hecho los anillos de las piernas se van acercando a medida que ascendemos hacia el abdomen, donde ya los anillos aparecen de manera contínua. No existe, pues, ningún tipo de ensamblaje en las piernas del Crucificado, ni de éstas con el torso.

El tronco principal y casi único continúa apareciendo en todo lo que corresponde al cuerpo de la imagen, pero con dos salvedades: la primera es la espalda que, como dijimos, está constituida únicamente por una delgada "tapa" que cierra el hueco interior de la imagen; la otra parte que no corresponde al tronco original es la pieza frontal del torso, en la que se talla el abdomen y pechos; es ésta una pieza superpuesta.

Pero, a medida que ascendemos hacia la cabeza, se recupera la unidad del tronco de madera, desapareciendo la pieza delantera y la tapa posterior, con lo que volvemos a encontrarnos con el tronco original, esta vez ya macizo, a la altura del cuello y cabeza. Puede concluirse sin lugar a error que toda la imagen (salvo, naturalmente, los brazos) está constituida por un único tronco de madera.

En las placas de TAC eran apreciables perfectamente los "postizos" que iban adheridos a la talla principal. Estos postizos se localizan en la cabeza y en el sudario; este último no es más que un conjunto de telas encoladas y estucadas, al que se ha dado una morfología caprichosa. En la cabeza la situación es más compleja, ya que toda la cabellera y corona de espinas están constituidas por una amalgama de estopa, colas y estucos. Todo este conjunto de postizos va adherido al núcleo interno de la cabeza, que constituiría el volumen craneal.

También se ha podido estudiar el ensamblaje de brazos y torso de la imagen. Para ello no se han utilizado espigas cilíndricas, sino que se encuentra constituido por una pieza cuadrangular que arranca del brazo y encaja en el cuerpo de la imagen. Puede verse que los ajustes no son perfectos, quedando espacios entre las superficies a ensamblar; no obstante, el aspecto general es de sobrada consistencia y no hacer temer en absoluto por la fortaleza de las ensambladuras.

Como excepción a lo dicho anteriormente, cabría destacar la existencia de una pequeña pieza de madera a la altura del coxis, unida al tronco principal mediante un clavo. Todo esto no es apreciable exteriormente, ya que el sudario envuelve toda la zona.

Una circunstancia extraña y digna de mención es cómo se usó para la confección de la imagen una madera atada ya por xilófagos. Este hecho no ofrece dudas por cómo se ha llevado a cabo el estudio de la imagen. En un principio contamos con las imágenes del TAC, que detectaron la existencia de galerías en algunas zonas del cuerpo, en concreto en el interior y en los costados del Crucificado. Por las placas, como se ha dicho, son observables los recorridos de las galerías (correspondientes además a un insecto de considerable tamaño) y la existencia de almacenamientos de detritus en más de un punto. La posterior apertura de la imagen confirmará estos datos, pero además nos hará ver que la zona interna fue labrada con posterioridad al ataque de los insectos, es decir, que se usó una madera que previamente había sido atacada. De todo ello se conservan testimonio fotográficos.

Por último cabe destacar la existencia de una traviesa de madera, a mitad del torso, en la que se engarza el anillo de hierro del que pende ordinariamente la imagen cuando se encuentra en la crus de camarín. Tanto el anillo metálico como la traviesa de madera son originales cuando se labró la imagen.


Daños de ensamblajes de los brazos
Los daños más llamativos, sobre todo externamente, eran los que afectaban a las zonas de ensamblaje de los brazos, destacando varias grietas que, como pudo contrastarse posteriormente, tenían una notable profundidad. Tras diferentes catas se pudo comprobar que estos daños han debido ir apareciendo en la imagen con cierta frecuencia, por lo que han intentado subsanarse en más de una ocasión. El resultado ha sido ir recubriendo la zona afectada con todo tipo de repintes y pastas, hasta confeccionar una costra de gran grosor que ha sido necesario retirar. En las operaciones de limpieza se han detectado diferentes materiales, incluido el poliéster, con los que se ha ido paliendo provisionalmente las grietas y aperturas. A pesar de todo lo dicho, como ya referimos con anterioridad, el estado general de estos ensamblajes es de suficiente estabilidad y pervivencia como para que no haya que temer por ellos.


Catas de limpieza
Era evidente que la capa polícroma con que nos encontramos era de muy reciente aplicación, pero quedaba por determinar si pervivía algún resto de policromía original y en qué porcentaje. Para ello procedimos a realizar algunas catas de limpieza que no dieran el resultado que hubiéramos deseado, pués no llegó a encontrarse ningún resto de policromía original; si aparecieron policromías anteriores, pero en un estado de conservación pésimo. En algunos lugares incluso se contrastó cómo en la última intervención restauradora se eliminarón también los restos del antiguo estuco, con lo que tanto la policromía como las preparaciones subyacentes pueden considerarse como contemporáneas.


Nuevo sistema de sustentación
Una vez desarrolladas todas estas operaciones, determinamos abrir la imagen por la parte posterior con el fin de establecer un sistema de sujeción consolidado en el interior del Crucificado que permitiera el que éste fuera suspendido en la cruz y procesionando sin causar daños a los brazos y otras partes.

Como conocíamos la estructura interna de la imagen, practicamos la apertura allí donde iba a ser manos dañina: en la parte posterior del sudario, y sin afectar a los costados de la imagen, que son piezas originales. Una vez abierta la ventana se procedió a confeccionar un nódulo de madera maciza, perfectamente adherido a las paredes interiores del hueco. Dicho nódulo llevaba ya encastrada una tuerca, cuya rosca interior es de doce milímetros de diámetro, permitiendo así la introducción de un espárrago metálico roscado que será, a partir de ahora, el responsable de la sustentación de la imagen.

Aprovechando ya la intervención, decidimos preinstalar un sistema de sustentación doble, consistente en la instalación de dos huecos rescados separados entre sí por seis centrímetros, practicados en un desarrollo longitudinal respecto del eje vertical del Crucificado. Se evitaría así el posible giro que puede sufrir la imagen si ésta se sustenta por un único espárrago central. La preinstalación está ya realizada y en la actualidad se encuentra bajo la superficie del sudario, hubiéndose dejado practicable un solo orificio, por motivos estéticos y por considerar innecesario, hoy por hoy, el refuerzo de un segundo espárrago.


Suspensión de la imagen para su acabado final
Para proceder al acabado de la imagen en cuanto a terminaciones polícromas y pátinas, se decidió la suspensión de la misma en el aire mediante tensores engarzados en los orificios de la imagen. Fue posible así el acceso directo e inmediato a todas las partes del Crucificado, teniéndose una continua visión directa de todas las zonas, posibilitando la perfecta unidad cromática de la imagen.

Se eligieron las técnicas ordinarias, haciéndose uso de los materiales más contrastados en la actualidad y siendo seguidos todos estos procesos continuamente por los miembros de la Junta de Gobierno, para que la imagen quedara a su entera satisfacción.

   
   
 
 
   
 
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