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CERCO dispone de la Unidad de Resonancia Magnética SIGNA, General Electric, de 1,5 Teslas, optimizada para aplicaciones cardiovasculares, con innovaciones que permiten la obtención de imágenes de gran calidad y resolución, como las de corazón en movimiento, lo que permite su valoración no solo morfológica, sino funcional, pudiendo estudiarse la contractibilidad miocárdica, así como realizar estudios de perfusión y de viabilidad miocárdica.
CERCO dispone de una bobina de superficie específica para estudios cardiacos, y otra para la realización de estudios vasculares de miembros inferiores.
Estudios cardiacos con Resonancia Magnética
Al ser el corazón un órgano en continuo movimiento, resulta muy difícil de estudiar mediante Resonancia Magnética convencional, pues, además del artefacto producido por el movimiento, encontramos también artefactos originados por el movimiento de la sangre en el interior de las cámaras. Por ello hay que contar con Unidades especiales dedicadas a estos estudios, a las que no afecten los artefactos indicados. CERCO dispone, como hemos indicado, de la Unidad de Resonancia Magnética Cvi, optimizada para estudios cardiovasculares, que permite la realización de estudios cardiacos con sincronismo cardiaco y respiratorio.
Los estudios cardiacos con Resonancia Magnética son de extraordinario interés para Cardiólogos, Cirujanos cardiovasculares e internistas. En efecto, la Resonancia Magnética es una técnica ideal para valorar la anatomía interna de las cavidades cardíacas, así como el miocardio, el pericardio y las estructuras mediastínicas adyacentes. Es, en este sentido, superior a otras técnicas de imagen, ya que permite amplios campos de visión, posibilidad de obtener imágenes en cualquier plano, sin que la afecten las limitaciones dependientes del hábito del paciente (obesidad) o de la interposición del aire pulmonar.
Los estudios cardiacos requieren un aprendizaje previo del enfermo sobre el control de su respiración, lo que se consigue mediante la monitorización cardiaca y respiratoria. Tras ello, se realiza la adquisición según los distintos protocolos (Fiesta, Doble IR, Triple IR) que nos permite valorar la morfología y función de paredes, tabiques y válvulas, así como medir flujos. Los datos adquiridos se llevan a una estación de trabajo específica para cardio-RM, y se tratan por un programa específico de General Electric (MASS) que permite la medición exacta de cámaras y estructuras durante todo el ciclo.
Para la valoración anatómica utilizamos preferentemente secuencias espin-eco con sincronismo cardiaco (técnicas de sangre negra), las más adecuadas para estudios anatómicos y caracterización de los tejidos.
Para estudios funcionales utilizamos las secuencias de GE (gradiente de eco) que muestran la sangre hiperintensa, ya que su alta resolución temporal permite obtener muchas imágenes durante un ciclo cardiaco. En cada corte podemos obtener múltiples imágenes del ciclo cardiaco (secuencia multifase), que se pueden mostrar en el monitor de forma que simule el movimiento de las estructuras cardiovasculares (cine-RM), ideal para valorar la contractibilidad y manejo de la función valvular.
A través de estas secuencias, GE ha desarrollado otras secuencias ultrarrápidas con las mismas aplicaciones, con la posibilidad de obtener muchas imágenes en cada ciclo cardiaco y analizarlas en forma de cine-RM, pudiendo valorar para cada fase del ciclo la forma y motilidad cardiaca. Además, estas secuencias permiten analizar la perfusión del miocardio tras la inyección de contraste. También es posible la cuantificación del flujo sanguíneo, pudiendo obtener medias de velocidades.
Con programas informáticos especiales, y tras el postprocesado de las imágenes, podemos obtener datos de volúmenes, masa y fracciones de eyección. Esto requiere un tiempo adicional de trabajo por parte de los especialistas, lo que revierte en el coste de la exploración.
Mediante Resonancia Magnética también pueden realizarse estudios de perfusión para valorar una zona post-infarto, con vistas a realizar o no una reperfusión. Este tipo de estudios conlleva una adquisición muy rápida que se repite cada pocos segundos, coordinada con la inyección de gadolinio mediante bomba para ver el realce del miocardio. Tras esta adquisición, y mediante ajustes en el tiempo de inversión, debemos anular la señal procedente del miocardio para posteriormente, en fase tardía (tras unos 15 minutos) comprobar si existe o no realce. Todos estos datos se analizan e imprimen posteriormente en placa desde la estación específica de cardio-RM.
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