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Determinar la actividad de los macrófagos puede ser una nueva alternativa para conocer el riesgo de desarrollar un infarto agudo de miocardio de forma no invasiva, según un estudio que se publica en PNAS.
Fuente: Diario Médico
La resonancia magnética, que proporciona imágenes tridimensionales de los tejidos, es una buena herramienta para cuantificar los macrófagos en las paredes arteriales. Estas imágenes detalladas permiten ver no sólo la actividad de los macrófagos, sino determinar si la actividad es inestable y si puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio o ictus, según un estudio dirigido por Zahi Fayad, director del Laboratorio de Investigación de Imágenes del Centro Médico Mount Sinai, en Nueva York, que se publica hoy en la edición electrónica de Proceedings of the National Academy of Sciences.
El citado grupo ha inyectado un material sintético a ratones para poder estudiar y seguir la evolución de los macrófagos en la pared arterial. A las 24 horas después de la inyección, las imágenes de resonancia magnética mostraron que la medición y evaluación de los macrófagos en la pared arterial permitieron detectar el 79 por ciento de los infartos en comparación con las imágenes tomadas el día anterior.
Nuevos datos
"Los resultados de nuestro estudio muestran claramente que la detección y el análisis de las cifras de macrófagos mediante la resonancia magnética puede convertirse en una nueva herramienta no invasiva para conocer el riesgo de desarrollar un infarto agudo de miocardio".
Se sabe que los macrófagos son una especie de etiquetas que muestran la inflamación de los vasos. Fayad ha recordado la relación existente entre la inflamación y la enfermedad cardiovascular, que se ha constatado en innumerables trabajos. "Ahora disponemos de la tecnología suficiente para medir la inflamación a niveles moleculares y predecir los pacientes que están en riesgo".
El siguiente paso es saber si este mismo sistema funciona en animales mayores, lo que podría favorecer el diseño de ensayos clínicos. Es posible que dicha técnica se convierta en parte de la práctica clínica diaria para ayudar a predecir el riesgo de infarto.
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