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Las técnicas de resonancia magnética funcional y estructural han servido para ilustrar la actividad cerebral que se registra en el cerebro de personas con dislexia. Los resultados se han comparado con los de adolescentes sanos para aclarar dónde está el problema.
Fuente: Diario Médico
Las técnicas de imagen han permitido identificar las regiones del cerebro implicadas en la dislexia. En concreto, la resonancia magnética estructural y funcional ha localizado una actividad anormal en regiones posteriores y frontales del cerebro. Los resultados se describen hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Fumiko Hoeff, de la Universidad de Stanford, en Palo Alto (California), evaluó a 19 niños o adolescentes con dislexia (la edad media era de 14 años) para registrar la actividad que se producía en las distintas áreas de su cerebro.
Al compararlos con niños de su misma franja de edad pero sin este problema de aprendizaje, se encontró que el cerebro de los disléxicos tenía una menor actividad en regiones posteriores del cerebro y una mayor estimulación en las zonas frontales, hallazgos que coinciden con lo encontrado en la literatura científica publicada previamente.
Como niños pequeños
Sin embargo, no se observó diferencia alguna en la actividad de las regiones frontales entre los disléxicos y niños más pequeños con el mismo nivel de lectura. Es más, las diferencias anatómicas en los niños disléxicos sólo se encontraron en el córtex posterior.
Estudios previos apuntaban a que los disléxicos tenían una menor actividad en el córtex parietotemporal izquierdo hacia la parte posterior del cerebro, y una actividad aumentada en un área cercana en la parte delantera del cerebro, el córtex frontal inferior izquierdo. No obstante, el papel que desempeñan todas estas áreas en la dislexia continúa sin estar claro.
Basándose en sus hallazgos, el equipo de la Universidad de Stanford propone que una menor actividad cerebral y una alteración anatómica en áreas de la mitad posterior del cerebro, que procesan específicamente el sonido y la escritura en el lenguaje, parece estar más asociada con la dislexia.
(PNAS 2007; DOI: 10.1073/pnas.0609399104).
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