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La tecnología ha sido,
sin duda, uno de los más potentes motores de
cambio de la medicina en los últimos quince
años, y la radiología ha sido una de
las especialidades que mejor han utilizado este motor,
pese a que la inversión en este campo no ha
sido todo lo elevada que desean los médicos.
La aparición de nuevas aplicaciones para las
antiguas técnicas ha contribuido a aumentar
los beneficios para los profesionales y los pacientes.
Fuente: Diario Médico
En
los últimos quince años la radiología
ha registrado un cambio drástico; de hecho,
"puede que sea la especialidad en la que la tecnología
ha experimentado un avance mayor", afirma Francisco
Tardáguila, presidente de la Sociedad Española
de Radiología Medica (SERAM) y Jefe del Servicio
de Radiodiagnóstico del Hospital Povisa, de
Vigo. Todo se ha realizado con un objetivo que ya
ha sido conseguido: hacer transparente el cuerpo,
de forma que cualquier lesión que pueda ver
el ojo humano se pueda captar esté donde esté.
La velocidad ha sido, sin duda, uno de los aspectos
que más ha cambiado. Mientras en tiempos de
Coby, la mascota de los Juegos Olímpicos de
Barcelona, se tardaba una media de dos segundos en
realizar cada corte en un escáner, "ahora
se necesitan sólo diez o doce segundos para
realizar todos los cortes que van desde el cuello
hasta la sínfisis del pubis". Las imágenes
vasculares han mejorado mucho: "El corazón
se mueve 80 veces por minuto, por lo que cada ciclo
cardiaco se produce en menos de un segundo; esto no
podía ser captado por ninguna técnica
cuando cada corte requería dos segundos. Los
equipos modernos pueden obtener imágenes completas
del corazón en cuatro segundos, coincidiendo
tan sólo con las fases diastólicas".
En resonancia magnética (RM), la funcionalidad
está potenciando el manejo de las patologías
y la productividad. "Hace quince años
se podían realizar treinta exploraciones al
día con un escáner -lo cual ya era una
proeza- en 2007 se pueden realizar cien diarias".
No obstante, esto no ha llevado a una reducción
de la lista de espera: "La mejora de la técnica
ha llevado a un aumento de la demanda, creando un
cuello de botella difícil de salvar, y más
con el actual problema de la falta de profesionales".
Cambio profesional
Por supuesto, la profesión ha evolucionado
con el avance de la tecnología, pese a que
los propios especialistas y su resistencia al cambio
han sido una de las mayores barreras para la tecnología.
"En el futuro se modificarán y se harán
más difusos los límites de las especialidades
y habrá una mayor integración de los
radiólogos en la parte clínica.
También es importante la reciente desaparición
de la película, gracias a la digitalización,
que elimina la barrera de la distancia física
entre países y entre diferentes profesionales
de un hospital.
En cualquier caso, el fin de la medicina son los
pacientes, y éstos no quedan al margen de los
beneficios del avance de la radiología médica.
"Prácticamente se han dejado de realizar
las mielografías y las radiculografías
que requerían un contraste en el canal raquídeo".
Otro beneficio para el paciente es la reducción
del tiempo necesario para realizar una exploración,
que es cada vez menos incómoda.
Contrastes
Durante este tiempo no sólo han cambiado los
aparatos de diagnóstico por imagen, sino los
elementos vinculados a la técnica, como los
contrastes, que ya no sólo sirven para teñir
los vasos sanguíneos, sino que ahora son específicos
para cada órgano, patología y técnica
utilizada. "Hace quince años existían
dos tipos de contraste: los basados en el yodo para
la radiología convencional y el escáner,
y el gavolinio para la RM. Ahora, sólo en esta
última técnica se emplean muchos tipos,
como los basados en el manganeso -captados por los
hepatocitos-, en el óxido de hierro, con moléculas
cada vez más pequeñas que son captadas
por los ganglios linfáticos -en fase de comercialización-,
y los específicos para el árbol vascular,
que se unen a la albúmina y permanecen mucho
tiempo en el torrente circulatorio, permitiendo una
mayor definición visual. En tomografía
computarizada (TC) hay menos desarrollo, pero se está
experimentando en animales con algunos contrastes
en la caracterización de placas de aceroma".
En cuanto a los costes, "es difícil concluir
si el avance tecnológico ha sido mayor que
el aumento de la inversión". Se trata
de una relación difícil de comparar,
puesto que se trata de elementos subjetivos: "Muchas
veces se dice que son técnicas muy caras, pero
el impacto de estas compras es ridículo en
comparación con las que se llevan a cabo en
farmacia. Además, no sólo se pueden
analizar los costes, sino también lo que se
ahorra gracias a esta tecnología".
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