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La TC multicorte y la resonancia
magnética ofrecen una valoración global
del síndrome de Klippel-Trénaunay, según
un estudio llevado a cabo por el dermatólogo
Pedro Redondo y el radiólogo Gorka Bastarrika,
de la Clínica Universitaria de Navarra.
Fuente: Diario Médico
La
utilización de una TC multicorte o de una resonancia
magnética en el diagnóstico del síndrome
de Klippel-Trénaunay evita someter al paciente
a un conjunto de pruebas, a la vez que ahorra tiempo
y aporta mayor eficacia al tratamiento. La razón
de estas ventajas radica en que ambas técnicas
de imagen permiten realizar una valoración
global de los pacientes con síndrome de Klippel-Trénaunay;
en especial, con la administración de un contraste
por vía intravenosa (angio-TC, angio-RM) se
puede diagnosticar y determinar el origen y extensión
de la malformación vascular congénita
propia de este síndrome. Así se contempla
en un estudio coordinado por Pedro Redondo y Gorka
Bastarrika, de la Clínica Universitaria de
Navarra, que se publica en Journal of American Academy
of Dermatology.
Los investigadores describen el síndrome de
Klippel-Trénaunay como una malformación
vascular que afecta a una extremidad y presenta de
forma característica una mancha denominada
en vino de Oporto. La malformación se muestra
como un conjunto de grandes dilataciones venosas cuya
apariencia es semejante a la de un ovillo de vasos
con un entramado vascular muy complejo. El síndrome
se manifiesta con un aumento del tamaño de
la extremidad afectada a expensas de los huesos y
tejidos blandos. Su incidencia se cifra en un caso
de cada 30.000 recién nacidos.
Mejores técnicas
"Para analizar el alcance de la afectación
y elaborar así el diagnóstico, en colaboración
con el servicio de Radiología hemos aplicado
de forma novedosa dos técnicas no invasivas,
la angio-TC y la angio-RM, que hasta la fecha no se
empleaban con estos fines", ha explicado Redondo.
Mediante ambos procedimientos radiológicos
se consigue evitar al paciente toda una batería
de pruebas, que habitualmente consistirían
en una ecografía, una resonancia magnética,
radiografías simples y angiografías
convencionales, entre las que se incluyen arteriografía
o flebografía. "Ahora, con una única
prueba se consigue una visión global de la
extremidad afectada. La angio-TC o la angio-RM aportan
al médico información sobre el tamaño
de la extremidad, además de mostrar las anomalías
vasculares que presenta el paciente, las comunicaciones
entre los vasos y la existencia o no de sistema venoso
profundo", entre otras cuestiones fundamentales
para valorar la enfermedad.
En la exploración del síndrome de Klippel-Trénaunay
inicialmente se empleará la angio-TC, excepto
en pacientes pediátricos, en los que se aconseja
el uso de la angio-RM debido a la ausencia de radiación.
"La información final que aportan ambas
técnicas diagnósticas es similar, por
lo que es probable que en tiempo breve, con los avances
en RM, finalmente también se utilice esta técnica
en adultos".
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