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La PET-TC detecta entre un
10 y un 15 por ciento de lesiones secundarias no conocidas
en el carcinoma pulmonar no microcítico. Es
la técnica de elección para el estadiaje,
mejorando el abordaje terapéutico, así
como el control de la evolución del tratamiento
y su resultado.
Fuente: Diario Médico
La
PET-TC debe ser el método diagnóstico
de elección en la estadificación inicial
del carcinoma de pulmón no microcítico,
una de las 23 indicaciones incluidas desde 2006 en
la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional
de Salud.
Uno de sus papeles más relevantes lo juega
en el diagnóstico inicial de metástasis
a distancia, ya que detecta entre un 10 y un 15 por
ciento de lesiones secundarias no conocidas por otros
métodos de imagen, una variación en
el diagnóstico que obliga a replantear el tratamiento.
Así, en los casos de pacientes a los que se
había establecido una indicación de
cirugía y en los que con la aplicación
del PET-TC se detectan lesiones no sospechadas será
necesario reorientar el tratamiento, eliminando la
opción quirúrgica y estableciendo un
tratamiento con quimioterapia, "con lo que se
evitan los costes derivados de una cirugía
que no iba a dar los resultados esperados, y también
puede suceder que pacientes a quienes se había
establecido como pauta terapéutica la quimioterapia
sean finalmente subsidiarios de recibir cirugía",
según ha señalado Antonio Maldonado,
coordinador médico de la División PET
del Grupo Recoletas. El experto ha participado en
una ponencia sobre el valor diagnóstico de
la asociación PET-TC en cáncer de pulmón,
en el XII Congreso de la Sociedad Asturiana de Patología
Respiratoria, celebrado en Oviedo.
Utilidad a otros niveles
De especial interés destaca el papel de la
PET-TC en la estadificación mediastínica,
permitiendo una correcta clasificación de las
regiones ganglionares afectadas, evitando en algunos
casos otros métodos diagnósticos invasivos.
"Gracias a la unión de la imagen metabólica
PET y la anatómica TC, es posible obtener en
algunos casos una mejor delimitación del tumor
primario, con una mejora en el rendimiento de la estadificación
TNM del 20 por ciento".
La PET-TC ha demostrado también su utilidad
en la determinación de los nódulos pulmonares,
para establecer si son o no malignos, "ya que
uniendo ambas técnicas obtenemos de forma simultánea
la información morfológica y metabólica
del nódulo".
Por otra parte, si se quiere determinar la actividad
tumoral para valorar la evolución del tratamiento,
la PET-TC, con un rendimiento de entre el 87 y el
90 por ciento, es también la prueba de elección.
Por último, su uso en la planificación
de los tratamientos radioterápicos, como la
tomoterapia, para delimitar de forma más exacta
el volumen tumoral a tratar, permite "dar una
mayor dosis de tratamiento, con menos efectos secundarios
y un mayor control local de la enfermedad".
Ayuda con la radioterapia
La introducción de la PET-TC en la planificación
de la radioterapia supone un cambio de hasta el 53
por ciento de los pacientes comparado con la planificación
actual con TC, según refiere la literatura.
"En algunos centros americanos, como es el caso
del MD Anderson en Houston (Texas), de las ocho cámaras
PET-TC que poseen, una está dedicada únicamente
para la planificación de radioterapia".
Los expertos defienden la necesidad de un PET-TC
por cada dos millones de habitantes, ratio que aún
no se ha alcanzado en España, donde actualmente
están operativos 49 dispositivos, doce de ellos
en la sanidad pública, "aunque esta cifra
aumentará rápidamente porque tanto la
sanidad pública como la privada están
apostando por esta tecnología, dado su mayor
rendimiento en el campo de la oncología frente
al resto de métodos diagnósticos habituales",
ha concluido Maldonado.
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