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No hay lugar a dudas. La mamografía
es una técnica útil y coste-efectiva
para detectar el cáncer de mama y reducir sus
consecuencias.
Fuente: Diario Médico
La
resonancia magnética viene pisando fuerte y
ganando terreno a la mamografía en el cribado
del cáncer de mama, "pero nunca debería
reemplazarla". La afirmación la hace David
Dershaw, director de la Sección de Mama del
Departamento de Radiología del Centro de Cáncer
Memorial Sloan-Kettering, de Nueva York, basándose
en toda la literatura disponible a día de hoy.
Para justificar su afirmación, Dershaw, que
ha participado en el VII Madrid Breast Cancer Conference,
apunta a que hay tumores que se encuentran con la
mamografía y no con la RM. "La RM encuentra
el 90-95 por ciento de tumores, pero hay aún
un 5-10 por ciento que sólo son evidentes en
la mamografía que, pese a ser menos específica
que la RM (70-90 por ciento de tumores), es una técnica
barata y ampliamente extendida".
Con la evidencia disponible a día de hoy "no
hay indicación para abandonar la mamografía
en el cribado universal, ni siquiera en favor de la
digital". La duda es cuándo añadir
una RM al cribado o cuándo la mamografía
digital es más conveniente.
Aunque se haya puesto en duda el impacto del cribado
mamográfico en la reducción de la mortalidad
por cáncer de mama, los datos de ensayos clínicos
hablan por sí solos: "El cribado reduce
la mortalidad por esta causa en entre el 25 y el 65
por ciento (dependiendo del estudio)", comenta
Dershaw, y añade que "el 99 por ciento
de la comunidad médica cree que el cribado
con mamografía es apropiado, pero eso no quita
para que haya gente que se oponga".
En su opinión, "aquél que desaconseje
a una mujer que se someta a un cribado con mamografía
puede causarle la muerte por una enfermedad que, cogida
a tiempo, tendría cura".
Y por si quedaba alguna duda, datos aportados por
Gabriel Hortobagyi, del M.D. Anderson de Houston (Texas),
indican que entre 1970 y 2000 el tamaño del
cáncer de mama en el momento del diagnóstico
ha descendido de 3 a 1 centímetros gracias
al cribado. Esta reducción mejora la eficacia
de las terapias, porque los tumores son más
pequeños, y consigue que la mortalidad baje.
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