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Diversas universidades valencianas
están trabajando para crear un dispositivo
PET específico de la cabeza, con mayor sensibilidad
y resolución que podrá, en dos años,
adelantar la detección precoz de enfermedades
neurodegenerativas como el Alzhéimer. El tomógrafo
estará disponible en dos años.
Fuente: Gaceta Médica
Un
nuevo dispositivo, una cámara PET para la cabeza,
puede ser un elemento básico para lograr una
detección precoz de enfermedades degenerativas
como el Alzhéimer.
Así lo piensan científicos del Instituto
de Aplicaciones de las Tecnologías de la Información
y de las Comunicaciones Avanzadas (Itaca) de la Universidad
Politécnica de Valencia (UPV) y el Instituto
de Física Corpuscular (Ific) del CSIC y la
Universidad de Valencia que están trabajando
en un nuevo dispositivo -cámara PET- que podría
facilitar la detección precoz de algunas enfermedades
neurodegenerativas como el Alzhéimer.
Según las estimaciones realizadas por los
investigadores, permitirá detectar esta patología
cinco años antes que ningún método
actualmente conocido, lo que podría suponer
una revolución muy importante en el diagnóstico
precoz.
PET son las siglas de tomógrafo por emisión
de positrones. Se trata de un equipo de imagen que
detecta la información procedente de un radiofarmaco
PET para ver cómo se distribuye por el cuerpo.
.
Actualmente, las cámaras PET se utilizan fundamentalmente
para la detección de cáncer. Se trata
de dispositivos de cuerpo entero, lo cual no permite
obtener resultados tan exactos y precisos como los
que se obtendrían con un PET específico
para la cabeza, como el que proponen los investigadores
del IFIC y la UPV.
"La cámara neuro-PET nos permitirá
ver cuál es la actividad del cerebro, por lo
que se podrá aplicar a enfermedades como el
Alzhéimer y también a cualquier proceso
relacionado con el cerebro", explica el profesor
Vicente Herrero .
El estudio, que está en un estado ya muy avanzado,
podría ver sus resultados en dos años,
momento en el que ya sería funcional.
La cámara se basa en un innovador sensor de
rayos gamma, que mejorará la resolución
espacial y aumentará la sensibilidad de detección
de la enfermedad -ayudará a localizarla y diagnosticarla
antes, con una eficiencia superior al 90 por ciento,
mediante nuevas técnicas de detección-.
La alta sensibilidad implicará además
una disminución del posible efecto negativo
de la radiación en el paciente. Al respecto,
el profesor de la UPV Ángel Sebastià,
director y coordinador del proyecto, apunta que "el
que tenga mayor sensibilidad a la detección
permite obtener mayores tasas de datos con menores
dosis de radiación al paciente".
Asimismo, entre las ventajas de la cámara,
supone una drástica reducción del coste
respecto a los dispositivos PET de cuerpo entero actuales,
cuyo precio oscila entre los 1,8 y 2,5 millones de
euros.
Por otro lado, se desarrollará un software
de "reconstrucción tomográfica"
3D de la cámara neuro-PET que permita obtener
la imagen y visualizarla en menos de un minuto de
procesado, lo que hará que tenga la mínima
afectación sobre el paciente, sometiéndole
el menor tiempo posible a la radiación que
emite el dispositivo.
"La mejor forma de generar hoy el tejido nervioso
afectado por el Alzhéimer es diagnosticar pronto
la enfermedad y establecer un tratamiento eficaz.
Gracias a esta nueva tecnología podremos acortar
los plazos, detectar antes la afección y, por
tanto, reducir los efectos negativos que ejerce sobre
el enfermo", sentencia el profesor Sebastiá.
El sensor será desarrollado en los laboratorios
del IFIC. Mientras, los investigadores de Itaca, bajo
la coordinación del profesor Sebastiá,
serán los encargados de implementar la electrónica
que permita obtener las máximas prestaciones
del sensor. En el proyecto, financiado por el Ministerio
de Educación y Ciencia, participan también
el Instituto Valenciano de Oncología (IVO)
y la empresa Oncovisión.
Se estima que la prevalencia del Alzhéimer
se triplicará en los próximos 40 años.
En los países desarrollados, el tratamiento
de la enfermedad supone un gasto por paciente de 14.300
euros anuales. Los costes sociales en todo el mundo
ascienden a unos 80.000 millones de euros. El Alzhéimer
afecta a unos 25 millones de personas en todo el mundo
y en los próximos 20 años se prevé
que se registren unos 70 millones de nuevos casos.
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