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El nuevo sistema, heredado
de técnicas microscópicas, ofrece imágenes
más nítidas
Fuente: El Mundo Salud
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La nueva
radiografía (izqda.) y la clásica
(dcha.)
Foto: 'Nature Materials'
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Un equipo de investigadores suizos y daneses está
dispuesto a reinventar la radiografía. Para
ello, propone centrarse en los rayos X que se desvían
al incidir en los objetos y no en los que se absorben,
que es la base de la prueba convencional. Aseguran
que su nuevo modelo permite obtener unas imágenes
mucho más nítidas.
En la actualidad, la radiografía se centra
en el nivel de absorción de los rayos X. De
esta forma, los tejidos más densos dan lugar
a unas instantáneas de un color más
blanco (como los huesos) frente a los tejidos más
blandos, que ofrecen imágenes más oscuras.
Sin restar valor a una de las pruebas diagnósticas
con más solera, los expertos exponen en 'Nature
Materials' las ventajas de una nueva técnica
experimental que llevan desarrollando desde hace años.
Tal y como ocurre con los microscopios de campo oscuro,
se trata de captar la luz que se dispersa y, a partir
de ella, lograr unas imágenes mejoradas.
Para ello, "se toman entre tres y cuatro imágenes
del objeto a estudiar, situándolo en distintas
posiciones", comenta a elmundo.es Franz Pfeiffer,
principal autor de la investigación y profesor
del Instituto Paul Scherrer (Suiza).
"En comparación con los rayos X, que
muestran un simple contraste por absorción,
las imágenes del campo oscuro capturan, desde
el propio material, los rayos que se refractan, mostrando
los mínimos cambios internos del hueso o el
tejido blando", exponen desde la Escuela Federal
Politécnica de Lausana (Suiza), otro de los
centros de los que proceden los firmantes del citado
ensayo.
Hasta ahora, esta técnica microscópica
requería una óptica muy sofisticada
y de cristal, lo que permitía trabajar con
la longitud de onda de un sólo rayo. Sin embargo,
según Pfeiffer, ahora ellos emplean "unos
nuevos componentes ópticos, en forma de 'nano
rejillas' -como filtros muy pequeños-, creadas
por Christian Grünzweig, otro de los autores,
y que permiten utilizar un amplio espectro de energía,
incluido el que requieren los equipos tradicionales".
Para probar su valía, la mencionada revista
científica muestra algunas de las imágenes
obtenidas y las compara con las de la radiografía
simple. Un tubo de teflón, el ala de un pollo,
un pez o una hoja son los primeros 'modelos' de esta
prueba de imagen. En todas las instantáneas
obtenidas con la nueva técnica se puede ver
de forma más definida el interior del organismo
que se está analizando.
Su utilización en
humanos
Aunque de momento no se ha probado con tejidos humanos,
todavía se están tramitando los permisos,
el trabajo enumera algunas de sus potenciales aplicaciones
sanitarias. Es el caso del diagnóstico de la
osteoporosis, al poder visualizar la porosidad de
los huesos de una manera más perfecta; o de
determinados tipos de cáncer de mama, ya que
las células cancerosas parece que desvían
los rayos de una manera distinta de las normales.
La idea de sus creadores es adaptar esta técnica
a los aparatos de radiografías actuales. Para
lograrlo, están colaborando con el Centro de
Imagen Biomédica, que pertenece a las universidades
de Lausana y de Ginebra, ambas en Suiza. "En
un futuro, nuestro ideal sería combinarlo con
la Tomografía Axial Computerizada o TAC",
apunta Pfeiffer.
Para su aplicación en humanos, uno de los
primeros obstáculos que se deberán sortear
tendrá que ver con las dosis de radiación
a las que se expondrán los pacientes y si ésta
conlleva riesgos. "No podemos decir que los niveles
de radiación son menores, porque tomamos tres
o cuatro imágenes en lugar de una, pero habrá
que estudiar en qué enfermos, por ejemplo los
que tengan cáncer, la dosis podría compensar",
declara este especialista.
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