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Las pruebas de imagen desafían,
una vez más, a los procedimientos invasivos.
Éste es el caso de la Tomografía Axial
Computerizada (TAC) de 64 cortes que, a la hora de
detectar una obstrucción en las arterias del
corazón, muestra una eficacia similar que la
del cateterismo o angiografía.
Fuente: El Mundo Salud
Tal
y como han puesto de manifiesto los expertos procedentes
de las Instituciones Médicas Johns Hopkins,
en el transcurso de la reunión de la Asociación
Americana del Corazón (AHA), estos buenos resultados
todavía no se traducen en la sustitución
de una prueba por otra. No obstante, la tomografía
sí puede ayudar a descartar los casos en los
que no haya necesidad de someterse a una angiografía.
"El cateterismo sigue siendo la prueba de oro
para identificar las obstrucciones arteriales pero
nuestros resultados muestran que esta prueba -el TAC-
fácilmente podría convertirse en un
refuerzo o alternativa", explica Joao Lima, uno
de los autores del trabajo presentado en la AHA.
Para llegar a esta conclusión, los expertos
estudiaron los casos de 291 hombres y mujeres de unos
40 años a los que se les iba a realizar un
cateterismo cardiaco para detectar obstrucciones en
las coronarias. Antes de someterse a esta prueba,
todos ellos fueron 'escaneados' por un TAC de 64 cortes.
Aunque se espera que el trabajo continúe hasta
2009, en el primer año de seguimiento los especialistas
ya han obtenido resultados interesantes, como la similar
eficacia de ambas pruebas. El
TAC identificó un 90% de los bloqueos arteriales
visualizados con el cateterismo.
"Este trabajo supone el primer paso para darnos
cuenta del completo potencial del TAC en la predicción
de la enfermedad coronaria arterial", explica
la cardióloga Julie Miller quien, además,
lidera la citada investigación.
Esta prueba de imagen, apuntan los autores del documento,
también puede cumplir un importante papel como
sustituta de la prueba de esfuerzo, que mide cómo
funciona el corazón durante el ejercicio, especialmente
en el caso de pacientes muy delicados.
Miller destaca la potencia del nuevo TAC para detectar
obstrucciones muy pequeñas (hasta 1,5 milímetros
de diámetro), frente a la de los antiguos escáneres,
que sólo permitían visualizar un 25%
de los vasos sanguíneos de menor tamaño.
Además, es menos invasiva, lo que
minimiza los posibles efectos secundarios, y resulta
más rápida que el cateterismo.
Se tardan entre cinco y 10 segundos en obtener imágenes
y la otra prueba requiere entre 30 y 45 minutos, además
de una hora para que el paciente se recupere.
"No necesitamos esperar a que el paciente esté
estable antes de realizar esta prueba de diagnóstico,
ya que no se necesita aplicar ningún tipo de
anestésico", destaca la experta de la
Johns Hopkins.
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