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Nuevos datos, imágenes
más selectivas y precoces obtenidas por TC
pueden revolucionar el actual panorama de algunas
de las enfermedades cardiacas. La cardiopatía
isquémica, por ejemplo, puede obtener notables
beneficios de esta técnica de imagen en la
que la experiencia y el intercambio de datos entre
radiólogos y cardiólogos es esencial.
Fuente: Diario Médico
La
tomografía computarizada (TC) y la resonancia
magnética (RM) forman ya parte del arsenal
diagnóstico en el ámbito cardiaco. La
precisión y selectividad de sus imágenes
ha favorecido, y en algunos casos podría variar,
el manejo de ciertas cardiopatías.
No obstante, Ángeles Franco, jefe del Servicio
de Radiología de la Fundación Jiménez
Díaz, de Madrid, considera que la colaboración
entre radiólogos y cardiólogos concretará
en qué situaciones deben llevarse a cabo estas
nuevas técnicas.
La especialista, directora, junto con José
Luis del Cura, presidente de Formación de la
Seram, del III Curso de Imagen Cardiaca, celebrado
en Madrid y organizado por la Sociedad Española
de Radiología Médica, ha señalado
que se ha sugerido, por ejemplo, que en cardiopatía
isquémica -una de las causas más frecuentes
de mortalidad en países occidentales- la información
que ofrecen la TC y la RM son distintas.
"Actualmente, la RM sirve fundamentalmente para
valorar si merece la pena repermeabilizar o no el
vaso, con stent o quirúrgicamente, en pacientes
que han sufrido un infarto porque esta técnica
concreta si el tejido está muerto o si, aun
estando afectado, es recuperable y viable". La
RM también puede realizarse simulando farmacológicamente
pruebas de estrés en pacientes en los que no
está totalmente determinada la existencia de
enfermedad isquémica.
En el caso concreto de la TC, la radióloga
ha señalado a DM que entra en competición
directa con las pruebas de estrés. El punto
más importante es determinar si en algún
momento va a sustituir al conjunto de las pruebas
de esfuerzo. Como puntos a favor aparece el hecho
de que con las imágenes de TC se visualiza
la anatomía de las coronarias, lo que no es
posible, lógicamente, con las pruebas de esfuerzo.
Sin embargo, según Ángeles Franco,
el dolor torácico que ingresa en urgencias
con valores normales en electrocardiograma y enzimas
podría ser el cuadro en el que la TC accedería
al título de técnica de elección.
"La actuación en estos casos es compleja.
Hasta el momento, el abordaje clásico era observación
y control de enzimas, pruebas de esfuerzo al día
siguiente del ingreso o técnicas de medicina
nuclear. Pero si el diagnóstico inicial incluye
una TC se está posibilitando la visualización
del estado de las coronarias, lo que es importante".
Estado de la pared
En este sentido, ha apuntado que los datos de los
estudios, aunque escasos y con series no muy extensas,
que se han llevado a cabo indican que "el diagnóstico
en urgencias es tan efectivo como el que sigue las
pautas convencionales, pero más rápido,
lo que aporta importantes beneficios".
En las guías especializadas que se han publicado
la TC suele aparecer relegada a un segundo puesto
(estrés o electrocardiograma dudosos o si el
paciente no tolera la prueba de esfuerzo). Sin embargo,
"es muy posible que en los próximos años
estos criterios varíen radicalmente, más
aun si se consiguen reducir los niveles de radiación,
y se convierta en la prueba de elección".
Para reforzar su hipótesis, Franco ha añadido
que la TC ofrece nuevos datos de las coronarias. Por
ejemplo, el hemodinamista puede visualizar la luz
de las coronarias, pero para calibrar la pared era
necesaria la ultrasonografía intravascular
invasiva.
"La TC permite ver la pared de las arterias.
Así, muchos pacientes con la luz de la coronaria
normal presentan una remodelación positiva,
que se traduce en enfermedad coronaria y que se está
detectando muy precozmente".
En este sentido, ha subrayado la ayuda que supondrá
la TC en la detección y significado de las
placas de calcio, tal y como ya han ratificado algunos
datos como los publicados ayer en The New England
Journal of Medicine, que incluían como un nuevo
factor de riesgo cardiovascular a las placas de calcio
en las arterias detectadas por TC.
La primera imagen muestra los datos de una tomografía
computarizada de un control de by-pass coronario.
La otra, también de TC, corresponde a un estudio
con coronarias normales de un paciente que ha recibido
trasplante cardíaco.
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