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Tres cuartas partes de la población
mundial no tienen acceso a las pruebas de imagen,
según datos de la Organización Mundial
de la Salud. Para paliar este déficit tecnológico,
que impacta en el tratamiento y el diagnóstico
de las enfermedades, un grupo de expertos de EEUU
propone un nuevo sistema basado en el teléfono
móvil.
Fuente: El Mundo Salud
La
falta de recursos no es el único problema presente
en los países menos desarrollados. A menudo,
la tecnología llega pero el conflicto surge
con el mantenimiento y/o el manejo de la misma, debido
a la escasez de gente lo suficientemente cualificada.
Con la idea de paliar estos problemas, científicos
procedentes de la Universidad Ebrea de Jerusalén
(Israel) y la Universidad de California (Berkeley,
EEUU) han desarrollado un modelo tecnológico
experimental que evitaría gran parte del coste
y que ofrece un fácil manejo.
Una de las bases de su proyecto se basa en la importancia
de separar los componentes de las máquinas
que realizan las pruebas de imagen -tal es es el caso
de la ecografía, la resonancia o el TAC-. De
esta manera, "se puede crear una tecnología
que es robusta, menos cara y que puede utilizar un
personal no muy cualificado", afirman Boris Rubinsky
y su equipo.
Para ello, han ideado un dispositivo que registra
los datos del paciente y los envía, a través
del teléfono móvil, a un ordenador central
que procesa toda la información. "El teléfono
móvil transmite los datos sin elaborar [...]
y recibe y muestra la imagen ya procesada por parte
del sistema central", explica el ensayo, que
aparece publicado en 'Plos One'.
Prototipo de laboratorio
En este modelo experimental, los autores se basaron
en la tomografía de impedancia eléctrica
(TIE) para captar la información. Se trata
de una técnica que capta cómo absorben
la electricidad los distintos órganos para,
a continuación, obtener una imagen de los mismos.
Para ello se colocan unos electrodos en el enfermo
y se le inyecta una determinada corriente eléctrica.
"Ésta no es la única técnica
para conseguir datos del paciente. Pero, en este primer
experimento, decidimos basarnos en ella porque, entre
otras razones, no es invasiva y es más barata",
indica Antoni Ivorra, uno de los firmantes del trabajo
e investigador en la Universidad de Berkeley.
Para el experimento, los expertos emplearon unos geles
especiales que simulaban el comportamiento eléctrico
que tendría un tumor en la mama. Una vez obtenidos
los datos con la TIE, éstos se enviaron a través
del teléfono móvil a un potente ordenador
central.
Esta computadora se encargó de procesar la
información y dio lugar a una imagen en la
que se podía identificar un cáncer de
mama. Esta instantánea se envió de vuelta
al teléfono móvil que, como requisito
esencial, debe contar con la posibilidad de recibir
mensajes multimedia.
Una vez demostrado que esta técnica es factible,
los autores se preparan para llevar a cabo un prototipo
a escala real, que ya pueda probarse con seres humanos.
Para ello esperan contar con el apoyo económico
de los centros nacionales de la salud de EEUU (NIH,
sus siglas en inglés).
"Los países en vías de desarrollo
son los que más podrían beneficiarse
de nuestro sistema. No obstante, a nivel ambulatorio
también es una buena opción en las naciones
con más recursos. Por ejemplo, para los centros
de salud que no cuentan con este tipo de técnicas",
aclara Ivorra.
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